El nuevo gobierno de Honduras enfrenta uno de los desafíos más urgentes y complejos: reducir la criminalidad y detener la ola de ejecuciones que sigue cobrando vidas en el país. Así lo advirtió Juan José Arita, defensor de los Derechos Humanos, quien señaló que la violencia continúa siendo una de las principales amenazas para la estabilidad social y la dignidad humana.
Arita destacó que muchas de estas ejecuciones están vinculadas al crimen organizado, la impunidad y la falta de oportunidades, lo que evidencia la necesidad de políticas públicas integrales. Estas deben no solo fortalecer la seguridad, sino también atacar las causas estructurales de la violencia: pobreza, exclusión, corrupción y debilidad institucional.